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22/05/2012

de otras latitudes




Que la casa entera
sea los ríos infatigables de tu espalda.
La que salía a buscar la humedad del jardín
demasiado tarde en las noches.

La misma correntada que se llevó mi barca,
superior a mis fuerzas
dentro de tu paisaje azul…

Que antes de tu primer café de la mañana
(con otra alma que no es ésta alma)
mis tierras te caminen polvorienta
desnuda de aquellas telarañas,
de aquellos dolores que nos hablábamos en voz baja
para que el sufrimiento no nos reconociera la voz,
con tal que no saliera a responder.

Te pierdo en el olor a barcos desteñidos,
en la distancia que hay entre vos y yo,
en la mirada de mis heridas,
y mis últimas primaveras
que aún más lejos se pierden,
desterradas.

Hoy quisiera despertar con noticias tuyas…

Dormiré hasta que alguien lance el periódico
contra la puerta de la entrada.

17/11/2011

del silencio junto a nosotras



Esta casa llena de viento
regresa tus cuervos a mi desván;
los empuja
para que vuelvan
a anidar en mis huesos,
en mi sonrisa demacrada
que pronto se irá
persiguiendo otros rostros en la niebla.

Afuera, los rebaños pastan
a medida que crece la hierba,
y vos fluyes con tus plumas
como cuchillos feroces.

Este clavarte en mi espalda
y echarte a correr
desesperada
por no ser otra forma en las nubes;
lastimada siempre de tu sombra
de las lentas lluvias
con gotas de cristal
mordiéndote los ojos
antes de caer quemantes.

Afuera la noche adorna sus crímenes
entre los pezones de las flores
y lo pequeño de nuestro desierto
de donde tu mirada no volvió.

Esto es lo que mejor hacemos…

embarrarnos las alas
con nuestros silencios horrendos.